Tras recibir el visto bueno del Regulador Nuclear Nacional de Sudáfrica (NNR), la producción puede reanudarse en las instalaciones de la compañía NTP Radioisotopes, en Pelindaba. La producción preliminar se llevará a cabo en la planta de procesamiento que se había cerrado “efectivamente” desde noviembre de 2017 luego de una serie de “problemas relacionados con la seguridad”.

Ese año, el ente regulador ordenó el cierre después de que NTP informara sobre el descubrimiento de desviaciones en los procedimientos relacionadas con un conjunto de protocolos operativos estándar. El incidente no representó ningún riesgo físico ni para el personal de NTP ni para el medio ambiente, y no se excedieron los límites de seguridad en ningún momento, aclaró la compañía.

Tras el cierre, un equipo interino de administración y seguridad designado por la Corporación de Energía Nuclear de Sudáfrica (NECSA), responsable de NTP, instituyó una serie de cambios administrativos y de procedimientos en las operaciones. La producción reducida se reinició a fines de febrero, pero la planta se cerró nuevamente en mayo luego de “incidentes adicionales relacionados con la seguridad”.

Los “cambios y correcciones” posteriores para permitir que la planta regrese a la producción fueron objeto de revisión y aprobación por parte de numerosos comités internos y de la autoridad regulatoria. Asimismo, el Ministro de Energía de Sudáfrica, a través del Viceministro de Energía, Thembisile Majola, asumió en septiembre la supervisión directa de la Junta de NTP.

El NTP produce y distribuye molibdeno-99 (Mo-99) y otros productos utilizados en estudios de diagnóstico por imágenes y radioisótopos de terapia, como el yodo-131 y el lutecio-177. Previo a estos incidentes, la compañía había sido uno de los cuatro principales proveedores mundiales de Mo-99, el isótopo médico más utilizado del mundo, y su cierre impactó significativamente en el suministro de radioisótopos médicos tanto a nivel local como internacional.

“Nuestra prioridad fue facilitar un regreso seguro para garantizar un suministro confiable de este elemento fundamental para la medicina nuclear de Sudáfrica y del mundo”, explicó Majola el último 16 de noviembre. Y agregó: “El mandato principal del regulador nuclear es garantizar que se cumplan todas las normas de seguridad, para que podamos lograr condiciones operativas seguras”.

Una de las autoridades del Grupo NTP, Tina Eboka, aseguró que el cierre prolongado de la compañía fue “desafortunado” pero también una “lección extremadamente valiosa” que, “en última instancia, ha mejorado la apreciación del papel del regulador y, sin duda, ha fortalecido nuestra cultura de seguridad corporativa”.

La compañía dijo, además, que ahora debe reconstruir la confianza del cliente y recuperar el negocio perdido. “Antes del cierre, éramos una compañía rentable que facturaba 93 millones de dólares”, explicó Eboka. “En este momento, debemos concentrarnos en volver a esos niveles de éxito lo más rápido y razonablemente posible y posicionar a NTP en un crecimiento sostenido en el mediano plazo”.